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¡Acabáramos!
Después de casi un año de duro trabajo (por parte de otras personas), sale a la luz el número 0 (porque nosotros no somos monjes medievales y sabemos que se empieza a contar por el cero. Ejemplo:
OOOO
Ahí hay tres redonditas:
0: O
1: O
2: O
3: O) del fanzine ¡Acabáramos!, concebido y dirigido de forma tiránica por los hermanos Alonso. Se puede descargar aquí:
¡Aquí!
La idea es que se lea EN PAPEL. Así que aprovechad que el jefe no mira para imprimirlo.
Ah sí, hay un cuento mío:
Durante el año en el que trabajé en France Telecom, me suicidé tres veces. Tres veces, maldita sea. ¿Y me sirvió para algo? No, claro que no. Para nada. Hazme caso, lo de los suicidios es la zanahoria colgada del palo, la forma de hacerte trabajar como un burro, de darte esperanzas, pero nada más.
Unos cabrones. Unos putos cabrones es lo que son. Joder. Lo das todo y luego. Joder. Hijos de puta. Y el caso es que la primera vez hasta me gustó. Me había quedado trabajando hasta tarde y estaba solo en mi departamento. Ahí, acabando unas cosillas, lo normal. Quiero decir, lo de las ocho horas es para los débiles. Si
realmente quieres algo, tienes que dar algo a cambio, tienes que demostrar que de verdad lo quieres. Los que tengan alma de funcionario, que hagan oposiciones. Coño, si no te esfuerzas un poco, no destacas y hay que destacar, hay que llamar la atención. Vale, no me enrollo, me centro.
Y sigue así durante cuatro páginas repletas de sexo, violencia, tacos, dinero e hilarantes saltos por la ventana.
Juan Carlos I: "¿Abdicar? ¿No me jubilé en 1998?"
Con el corazón compungido y los ojos abiertos como platos leo el siguiente estremecedor titular: La Casa del Rey confirma que Juan Carlos usa audífono. El subtítulo añade el siguiente dato: lo lleva desde hace diez años. Y al pueblo español se le informa ahora. Esto es una vergüenza. Si el rey está sordo no podrá oír las reclamaciones de los españoles. ¡Por eso estamos en crisis, maldita sea!
No tengo más remedio que acudir al palacio de la Zarzuela, grabadora y megáfono en mano para pedir explicaciones. El rey don Juan Carlos I me recibe en su despacho, donde echa su cabezadita de las cuatro de la tarde, posterior a la de las doce del mediodía y anterior a la de las siete.
Igual exagero al decir que me recibe. Lo cierto es que he conseguido colarme en palacio gracias a mi habilidad con los disfraces. Primero he pasado la seguridad con uno de guardia civil, con bigote incluido; después he entrado por la puerta de servicio con un uniforme de pinche de cocina y acarreando una caja de zanahorias; luego he conseguido pasar al interior de la residencia gracias a mi disfraz de señora de la limpieza; al despacho he llegado pasando inadvertido con un traje de chambelán del siglo XVIII, con peluca, bastón y una definición de la palabra chambelán escrita en la frente.
El resto, como siempre, en Libro de notas
El viaje
Un viernes cualquiera sale de Gazteiz un autobús repleto. Las mujeres, mayoría experimentadas, organizan todo. Son madres, hermanas, compañeras, hijas de presos, todas igual de afanosas, sonrientes y camaradas. Por delante, 2.500 kilómetros. Soporífica película infantil, sólo para los muetes, eslabón más débil del viaje. Una chica cobra el billete: 100 euros, más las comidas, gastos, ayuda al preso... Un jornal para el viajero esporádico, una extorsión cruel para las familias habituales. Mascullando maldiciones, intento dormir.
-Parada en Sevilla, de donde algunos parten hacia Huelva y Algeciras. Continuamos hasta llegar a un bar, enclave entre las tres cárceles de Puerto, que llaman El Cepo. Desmadejado y adolorido, uno no está para bromas. Dicen que el dueño del Cepo se porta bien, pero que para contrarrestar las críticas sobre el negocio que hace a costa de los etarras, ha exacerbado su españolidad, con bandera rojigualda en un asta, en el pecho de los camareros, en los sobres de azúcar... Una foto de Iturgaiz (¿qué pintará aquí?) preside el bar. La gente se recompone del desmadeje del viaje y las mujeres, una vez totañadas, lucen bien hermosas para sus bienamados.
-Puerto de Santa María: lugar con mayor número de cárceles per cápita de Europa. Cerca, la base militar de Rota completa el paisaje de alambradas y esa degradación estética indica cierta degradación moral del pueblo que la soporta. Por eso es tierra abundosa de señoritos, policías, cofradías y macarenas, a las que no paran de pedir perdón por sus pecados. El único mérito de Puerto para ser un presidio es su distancia de Euskal Herria, esto es, agrandar el daño a los familiares. Si pudieran, los enviarían, como en el siglo XIX, a presidios de La Habana o Cartagena de Indias. La maldad parece algo genético en la clase política española que, facha o progre, sigue enferma de Inquisición, de tics imperiales, de subdesarrollo democrático.
Un post
Como debe ser, a estas horas (semiborracha) y Johnny Cash de fondo (“Ain´t no grave”).
He dudado, y dudo, si cerrar todo esto y borrarlo. Cosas que pasan. Y poner, de título, “este blog se autodestruirá en … segundos, días…”. Como el Superagente 86. Cosas que pasan.
Me siento tan bien en Madrid….
Por fin. Llegué, con el estrés de la muerte, sin saberlo. Dormí, y me desperté. Y me sentía tan bien…
Tengo planes de ser madre. Igual no sale. Por suerte no soy de ésas obsesionadas. Si sale, bien, si no tampoco me voy a morir, otras cosas ganaré.
Pero claro, si soy madre se me cortará este rollo trasnochador y bohemio.
He vivido, he vivido tanto como para morirme satisfecha en este mismo momento. Pero quiero apurar. Hoy, el “Escape”, histórico bar de bolleras, un martes. Nada del otro mundo, sólo un rato agradable.
Cerveza, whisky (me ha dado otra vez por ahí, recuerdo de viejos tiempos), y ron, comodín y lo más aceptable que había en casa, mientras escribo esto.
Sí, éste es mi blog, y como se dice por ahí “me lo follo cuando quiero” o “escribo lo que me parece”. (Estoy envalentonada, igual mañana lo cierro).
Yo creo que a Gurb le gustaría esta canción, y entendería mi estado de ánimo. Igual no mi actitud, la presión de cerrar esto, o igual sí.
Y Nay, que me despidió antes del taxi, hace media hora, y todos, que el blog ha sido mi vida, y C. (“Satisfied mind”).
Voy a tener que ir al baño.
Sí, hermanita de mi vida, lectora inesperada de mi blog, no sólo hablo de “lesbianismo y cocaína”, sino de todo lo que me va pareciendo. Es la vida (sé la ví).
Me dan tres días, tres, después de dos meses y medio de levantarme a las 7-8 de la mañana y vuelvo a las andadas: nocturna perdida, pero perdida perdida, no tengo remedio. (Dicen que un niño te da la noche: ¡bah…!).
Quiero una noche, de verano, ahora o mejor más tarde, en Estepona, Cataluña o Portugal, en la playa o cerca, con la gente de este blog, de vino y rosas, de vino y noche larga, de hablar y música de fondo, de hablar y disfrutar. Quiero. Lo haremos, ¿verdad?
Y quiero, y tengo, que agotar los tiempos, de aquí a entonces, de aquí a dentro de nada. Y bailar: el viernes voy al klubbers no sé qué, a klubbers.com (Faithless), y follar, y comer y beber, y no sé qué, y nada, como he hecho siempre, agotar los tiempos.
Y de todas formas da igual. Tengo una edad. La juventud no se puede prolongar. Sí la ilusión de vivir. Eso no acabará.
Una noche de verano, de hablar y amar. En el Mediterráneo, contigo, tú.
Me dice Nay que yo, antes (hace tres años -y siempre, añado yo-), era más ansiosa, impulsiva y ciclotímica, y es verdad. No entro en detalles, pero estoy mejor, sorprendentemente, para lo que nunca se pudo esperar de mí.
El post que se quedó en un puf.
Mañana quiero ir a charlar, a contarnos las vidas, el jueves a ver exposiciones y filosofar, el viernes a bailar, el sábado puede que eche de menos a C. pero me aguante, el domingo no querré pensar y me aferraré a lo que surja, el lunes a duras penas asumiré unos pocos compromisos, el martes decidiré qué hacer. El miércoles vete tú a saber.
Me encantaría, no sé, que todo fuera… no sé.
Gerardo Díaz Ferrán: "Mucho vago es lo que hay"
El presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, me recibe en las oficinas de su nueva empresa, una galera con capacidad para más de doscientos galeotes, con turnos de remo de doce horas, que ejercen a cambio de pan no demasiado duro, agua no demasiado fresca y una onza de chocolate los domingos. “Yo soy un tradicionalista —explica—, a mí eso de los ordenadores, internet, la jornada de ocho horas y los sueldos, no me va. Yo creo más bien en el secuestro de indigentes y su estímulo gracias a este tambor que va marcando el ritmo”.
Este galeote es el primer paso en su plan para reflotar Air Comet. “No necesito a esas sanguijuelas que se hacían llamar trabajadores. Ofreceremos viajes en barco low cost, que pueden ser aún más low cost si el viajero se anima a remar. Una nueva experiencia en turismo”. La empresa establecerá una primera línea llamada Classic Ferry que hará el trayecto Madrid-Barcelona por el alcantarillado navegable a lo largo de la ruta.
El resto, en Libro de notas
Ochodemarzo
Tradicionalmente, la menstruación es algo que nos jode, que duele, que molesta. Encima, huele y ensucia. Nada bueno.
Quizás ahora se cuenten las cosas de otra manera, pero en mi caso, por ejemplo, tuvieron que pasar muchos años para enterarme realmente de que tenía un sentido. La primera vez que me encontré aquello, me dieron ganas de hacerme chico, y mi madre se limitó a sonreir y pasarme una compresa.
Hasta entonces, en la infancia, las energías van en línea recta, fluyen hacia arriba, para crecer y transformarnos.
En el momento en que una mujer empieza a ser fértil, sus energías se convierten en cíclicas. Hay un ritmo que se repite cada mes, y es acojonante ser consciente de ello.
Es algo gradual, que pasa de un estado a otro sin enterarnos. Muchas veces no tenemos ni tiempo de enterarnos.
Funcionamos tán rápido y tán desconectadas de nuestra propia naturaleza que para cuando nos damos cuenta de lo que nos esta pidiendo el cuerpo ya estamos pasando a la siguiente fase.
Y así, no hay manera.
Somos capaces de generar vida una vez al mes, o de no hacerlo, y nuestras energías funcionan en base a ello. No siempre funciona igual, pero siempre es en espiral.
No tiene un significado concreto, es intuitivo y casi espiritual, pero se le puede sacar partido si ponemos un poco de atención.
Nos han contado tántos cuentos de hechiceras, brujas, madrastras y doncellas, que no nos hemos enterado de nada, o no nos quisimos enterar, pero todo giraba en torno a la naturaleza femenina y sus poderes creativos. Ahora sabemos que los cuentos no acaban con príncipes azules.
De hecho, los cuentos ni siquiera empiezan, asi que núnca terminan.
Mejor nos iría a todas (y a todos) sabiendo que pertenecemos a dos mundos, aunque podamos caminar entre ambos.
ciclogénesis explosiva?
Si Txirrita levantara la cabeza, fliparía en colores
BERTSOLARI PILOTO SPANISH SUB. from txintxua on Vimeo.
I què és la veritat

El viernes pasado estuve recorriendo el templo expiatorio de la Sagrada Familia, una de las excursiones urbanas del programa Quedem?. Un paseo de casi dos horas con casco incluido y las magníficas explicaciones de Jaume S., uno de los arquitectos que trabajan a fondo para que esté todo listo en la próxima visita del Papa.

